Si funciona, ¿Por qué cambiarlo?

Tras una pequeña estancia por el país que más adora a su monarquía o más público lo hacen, me he dado cuenta que eso no es solo lo que nos diferencia de ellos, sino muchas más cosas que hacen que un país funcione de forma muy diferente al otro.

España está viviendo una de sus peores crisis económicas desde que el capitalismo moderno se instauró entre nosotros, muchos tienen que emigrar en busca de un futuro mejor a países que están mejor posicionados y no han sido “rescatados”. Inglaterra es el caso, donde el número de españoles aumenta cada día y comienzan a buscarse un trabajo con el que subsistir, ejemplo es C.M. Tras la no respuesta a ninguno de sus CV en territorio español ha decidido emprender este viaje, no está siendo fácil pues nadie te regala nada y todo se puede volver en tu contra en un momento.

Pero, ¿Tan diferentes son ambos países? Realmente, la diferencia más grande reside en la actitud. En España únicamente nos preocupamos de nuestro bienestar y/o felicidad, allí tienen una cultura que fomenta en mayor medida la cooperación, voluntariado y trabajo en equipo. Solo hay que ver el pasado fin de semana con el Diamond Jubilee para darse cuenta de tal diferencia.

Esta es solo una de las pequeñas diferencias, porque al igual que una empresa normal comparada con una empresa que hace bien las cosas, las diferencias residen en multitud de detalles que se realizan de la mejor manera posible y permiten incrementar su valor en todos los sentidos. Ellos saben muy bien cómo vender sus marcas y donde reside su auténtico “core”, nosotros todavía lo estamos buscando y lo peor es que no hemos encontrado aún el camino.

Además, aplican una norma no escrita que les funciona y muy bien, cosa que aquí parece que no hacemos mucho caso, pues nos gusta hacer y deshacer lo que ha realizado los anteriores. Como dicen en el país anglosajón, al final lo que cuenta es que “If it isn’t broken, why we have to fix it?”

 

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